Death List Five: los nombres de la lista de Beatrix

La Death List Five es la lista de cinco personas contra las que Beatrix dirige su venganza en Kill Bill. Está escrita a mano en un cuaderno y permite seguir su avance mediante los nombres que va tachando. La hoja reúne a los responsables del ataque a la capilla, pero además aporta una pista sobre el orden de los acontecimientos: cuando termina el encuentro con Vernita Green, la primera entrada ya está marcada.

El objeto utiliza recursos muy sencillos: numeración, nombres, sobrenombres y líneas de cancelación. Basta un plano cercano para que esa información quede disponible sin detener la acción en una explicación verbal. El espectador puede leer el papel al mismo tiempo que observa lo que Beatrix hace con él.

Su función exige distinguir tres cosas: el orden escrito, la situación de cada objetivo y la forma en que la película presenta los encuentros. El cuaderno organiza el proyecto de Beatrix; las escenas muestran lo que ocurre al intentar llevarlo a cabo.

La lista convierte una intención en algo que Beatrix puede consultar y modificar con la mano. El trazo que atraviesa un nombre deja una señal visible de lo ocurrido. El papel conserva juntas las entradas pendientes y las ya tachadas, de modo que una misma página presenta el plan y su estado.

Los cinco nombres y el aspecto de la hoja

El orden de la Death List Five es el siguiente:

  1. O-Ren Ishii
  2. Vernita Green
  3. Budd
  4. Elle Driver
  5. Bill

En el plano posterior al encuentro con Vernita se ve una hoja pautada, con margen y espiral lateral. El encabezado está escrito en negro y subrayado. Los dos primeros números aparecen rodeados por círculos; los nombres están en rojo y las rayas que los atraviesan son negras. Bajo O-Ren puede leerse Cottonmouth; bajo Vernita, Copperhead. Los sobrenombres ocupan una línea menor que los nombres principales.

La composición facilita dos lecturas simultáneas. El rojo mantiene identificables a las personas, mientras el negro superpuesto señala el cambio de estado. Tachar no borra: O-Ren sigue siendo legible aunque su entrada esté cancelada. Ese detalle permite reconocer tanto el objetivo como la marca con la que Beatrix lo considera resuelto. La escritura mantiene el aspecto de una anotación personal, con diferencias de tamaño entre letras y trazos hechos a mano.

Los cinco nombres remiten a la masacre de la capilla. La selección sitúa la responsabilidad en personas concretas. La hoja ordena los objetivos sin desarrollar el motivo de cada venganza: el cuaderno condensa lo que Beatrix ya sabe y lo que el relato irá desarrollando.

La tachadura de Vernita y la pista sobre O-Ren

Después de su enfrentamiento con Vernita Green, Beatrix actualiza la lista dentro del vehículo. El gesto cierra su visita, pero también revela información sobre un enfrentamiento que todavía no hemos visto: O-Ren ya está tachada. El primer encuentro presentado en el relato corresponde, por tanto, al segundo nombre del papel. La numeración escrita ayuda a entender por qué ese capítulo lleva un dos.

Larsen y Nielsen destacan esta pista temporal en Tarantino: An auteur of modern cinema (2016). La hoja anticipa el resultado del combate con O-Ren antes de que la película lo desarrolle. A partir de esa información, el interés del enfrentamiento incluye descubrir cómo llega Beatrix hasta ella y qué obstáculos encuentra, aunque el cuaderno ya permita prever quién saldrá vencedora.

La tachadura tiene además una escala muy distinta de la escena que acaba de terminar. Para Beatrix es una línea sobre un nombre; en la casa queda Nikki, que se encuentra con su madre muerta. El gesto registra el objetivo cumplido desde el punto de vista de quien lleva la lista. No puede registrar, en el mismo movimiento, todo el daño que deja ese cumplimiento.

Qué organiza la lista y qué queda fuera de ella

El orden escrito coloca a Bill al final y sostiene la expectativa de llegar hasta él. La cifra cinco da al proyecto un límite reconocible, pero la película no desarrolla cinco ejecuciones idénticas. Budd muere a manos de Elle y el desenlace de la pelea entre Elle y Beatrix no confirma la muerte de la primera. La pertenencia a la lista señala un objetivo; no establece por sí sola quién lo mata ni certifica todos los resultados.

Para Beatrix Kiddo, el cuaderno permite tratar como asuntos sucesivos a personas unidas por una misma agresión. Es una forma de ejercer control sobre un propósito que depende también de las decisiones ajenas. Las desviaciones del plan adquieren relieve precisamente porque existe esa versión tan ordenada sobre el papel.

La función del objeto se distingue de la del MacGuffin: los personajes no compiten por poseer la libreta. Lo que impulsa a Beatrix son las personas anotadas y lo que le hicieron. El cuaderno aporta una representación legible de ese motivo. Su presencia permite seguir avances y anticipar encuentros sin convertir la recuperación del propio accesorio en el centro de la acción.

Los nombres del cuaderno pertenecen al entorno profesional que Beatrix había intentado dejar atrás. La película presenta a Vernita dentro de una casa familiar y a O-Ren al frente de una organización criminal en Japón. La hoja conserva sus identidades de antiguas compañeras sin incorporar esas vidas posteriores. Ese desfase explica por qué puede mantenerse el mismo programa escrito mientras cada encuentro abre un conflicto distinto.

También cambia la escala de lo que vemos. Una entrada apenas ocupa una línea, pero el enfrentamiento con O-Ren involucra a numerosos adversarios que nunca tuvieron una casilla propia. El número cinco delimita a los destinatarios principales de la represalia; no cuenta todas las peleas ni todas las víctimas de los dos volúmenes. Leer el cuaderno como un registro exhaustivo borraría esa diferencia. Su economía gráfica pertenece al plan de Beatrix, mientras las escenas muestran personas y consecuencias que desbordan el espacio de la página.