Películas de los años ochenta que Tarantino ha destacado

La dureza de Tarantino con el Hollywood de los ochenta no significa que rechace todas sus películas. Blow Out, La cosa y Regreso al futuro ofrecen tres referencias documentadas y muy distintas para explorar una década que suele discutir con especial intensidad.

Una década criticada que también contiene favoritos

En noviembre de 2022, NME recogió los comentarios de Tarantino en Video Archives sobre los ochenta como uno de los periodos que menos apreciaba de Hollywood. Era un juicio general expresado dentro de una conversación cinéfila, no una afirmación de que ninguna película valiosa se hubiera estrenado durante esos años.

La distinción se comprueba en sus elogios a obras concretas. Una década reúne industrias, géneros y carreras demasiado diferentes para reducirlas a una sola tendencia. Incluso dentro de Hollywood pueden convivir un thriller trágico, una película de terror y una aventura familiar. Las tres referencias de esta selección pertenecen a ese territorio y han recibido comentarios identificables del director.

La comparación con sus preferencias del cine de los setenta permite situar un cambio de sensibilidad, pero no obliga a organizar la historia como una caída uniforme. El interés está en descubrir qué películas atraviesan su valoración negativa del periodo y qué experiencia específica ofrece cada una.

Tampoco conviene llamar ranking a esta selección. Las declaraciones proceden de momentos distintos y no establecen un orden entre los títulos. Que uno aparezca primero aquí responde a la organización del recorrido, no a una jerarquía secreta atribuida a Tarantino.

Blow Out y La cosa: dos formas de no poder confiar

Blow Out, de Brian De Palma, se estrenó en 1981. El ensayo de Michael Sragow publicado por Criterion en 2011 recoge el elogio de Tarantino al primer plano final de Travolta. Esa referencia permite incluirla con seguridad entre sus entusiasmos de la década. El perfil de Brian De Palma desarrolla el vínculo con más detalle.

La película convierte una grabación en un problema de conocimiento. Escuchar con atención puede revelar un crimen, pero encontrar una prueba no garantiza poder cambiar la versión pública de los hechos. El espectador sigue una investigación cuyo atractivo técnico está unido a la vulnerabilidad de quienes participan en ella.

Como puerta de entrada al cine de los ochenta, Blow Out permite observar que una factura visual elaborada no implica optimismo. El artificio puede servir para construir una tragedia. La película explora la distancia entre disponer de herramientas para registrar el mundo y tener poder suficiente para intervenir en él.

La cosa, de John Carpenter, llegó en 1982. Tarantino reconoció en Time Out, en enero de 2016, su importancia para Reservoir Dogs y Los odiosos ocho. El vínculo documentado se refiere al suspense y a la sospecha dentro de un grupo aislado, más allá de la presencia de Kurt Russell en ambas filmografías.

Aquí la incertidumbre afecta a los cuerpos. Un compañero puede dejar de ser reconocible como tal aunque conserve su apariencia. El relato obliga a interpretar comportamientos y convierte la necesidad de cooperar en un riesgo. La tensión nace de una pregunta que ninguna decisión práctica logra eliminar completamente: quién puede seguir siendo considerado parte del grupo.

Vistas juntas, ambas películas proponen problemas distintos de confianza. En una, la prueba amenaza una versión oficial; en la otra, verificar una identidad puede poner a todos en peligro. Esa comparación pertenece al análisis de las obras. No supone que Tarantino las haya reunido bajo una teoría única de la década.

Regreso al futuro y el placer de una construcción precisa

En su conversación con Jimmy Kimmel de octubre de 2022, Tarantino incluyó Regreso al futuro entre los ejemplos de películas que consideraba perfectas. La selección fue recogida por NME. El elogio introduce una tonalidad distinta: la aventura de Robert Zemeckis de 1985 ofrece humor, emoción familiar y una maquinaria narrativa que recompensa la atención.

El viaje temporal permite que una acción pequeña tenga consecuencias en dos momentos de la historia. Un objeto, una frase o una conducta pueden reaparecer con otro sentido. El público aprende las reglas y disfruta anticipando sus efectos. La precisión no consiste en que todo sea complicado, sino en que los elementos estén relacionados de una manera que pueda seguirse.

La película también une un problema extraordinario con deseos comprensibles. Marty necesita regresar a su tiempo, pero para hacerlo debe intervenir en la vida de sus padres cuando todavía no eran las personas que conoce. El mecanismo de ciencia ficción permite mirar a la familia desde una distancia inesperada.

Ese contraste con Blow Out y La cosa muestra la amplitud de las excepciones. No se trata de tres obras que respondan a un mismo tono o una misma visión del mundo. Comparten la capacidad de organizar una experiencia intensa mediante reglas claras, atención al espectador y consecuencias dramáticas que no dependen únicamente del despliegue visual.

El recorrido ofrece así tres entradas concretas: escuchar una imagen, desconfiar de una apariencia y seguir las consecuencias de una alteración temporal. Cada película permite comprobar por qué un juicio negativo sobre una época puede convivir con un entusiasmo duradero por obras nacidas dentro de ella.

Consulta la selección de películas recomendadas por Tarantino.