Arlene Machiavelli es el nombre falso que Beatrix Kiddo utiliza durante su intento de empezar otra vida en El Paso. En ese periodo trabaja en una tienda de discos usados y prepara su matrimonio con Tommy Plympton, el propietario del negocio. El nombre pertenece a un proyecto cotidiano muy distinto del trabajo que realizaba para Bill.
La identidad tiene una función precisa dentro de Kill Bill. Permite a Beatrix relacionarse con personas que desconocen su pasado y mantener apartado al grupo de asesinos del que procede. La película vincula esa decisión a su embarazo y al futuro que desea para su hija, sin explicar un procedimiento detallado de falsificación documental.
Los dos volúmenes aportan información diferente sobre Arlene. La investigación del ataque identifica el nombre como falso; la conversación anterior entre Beatrix y Bill muestra la existencia que había detrás de él. Entre ambos momentos aparece una mujer que quiere cambiar de ocupación y de entorno, aunque no haya conseguido dejar de ser reconocible para quien la busca.
Arlene Machiavelli y Beatrix Kiddo son la misma persona. El alias corresponde a la etapa de El Paso, antes del ataque a la capilla. Conviene distinguirlo de Black Mamba, su nombre dentro del escuadrón, y de La Novia, la denominación que la película asocia con las circunstancias en que fue encontrada.
Un nombre falso que la investigación deja al descubierto
La transcripción del primer volumen recogida por Springfield conserva una precisión del diálogo policial: Arlene Machiavelli figura en el documento matrimonial y los investigadores saben que ese nombre es falso. La observación explica por qué no disponen de una identificación fiable. El vestido, en cambio, ofrece una descripción inmediata con la que referirse a la superviviente.
Ese dato limita lo que puede afirmarse sobre la falsificación. El relato presenta el resultado de una identidad encubierta, pero no desarrolla quién preparó los documentos o qué trámites permitieron obtenerlos. El interés está en la distancia entre la información disponible para los investigadores y la historia de la mujer a la que intentan identificar.
Para Beatrix Kiddo, cambiar de nombre facilita relaciones que no empiezan con el reconocimiento de su actividad como asesina. Cada persona nueva puede conocerla a través de lo que hace en ese momento. La posibilidad es frágil porque el alias depende también de que su pasado permanezca fuera de esas relaciones.
El trabajo con Tommy y la vida que Beatrix quiere mantener
En el segundo volumen, Bill pregunta por la ocupación de Tommy y por la de Beatrix. Ella explica que él posee una tienda de discos usados en El Paso y que trabaja allí. Su respuesta incluye el gusto por escuchar música durante la jornada. La información introduce una satisfacción concreta y un empleo que no exige ejecutar órdenes violentas.
La tienda da contenido a una aspiración que, de otro modo, podría quedarse en una declaración abstracta sobre empezar de nuevo. Hay un lugar de trabajo compartido con su prometido y una actividad a la que dedicar el tiempo. La seguridad buscada no se expresa mediante riqueza o prestigio, sino a través de la continuidad de una ocupación ordinaria.
Tommy conoce a la mujer con la que va a casarse como Arlene. La relación obliga a Beatrix a sostener una versión de sí misma en la que quedan ocultos aspectos decisivos. Esa desigualdad de información introduce un problema propio: la nueva vida puede ser un deseo sincero de ella y, al mismo tiempo, apoyarse en secretos que afectan a la persona con quien piensa compartirla.
La llegada de Bill pone a prueba ese equilibrio antes de la masacre de la capilla. Él conoce lo que el nombre pretende mantener fuera de escena. Beatrix tiene que hablar con un hombre de su pasado dentro del espacio donde está preparando su futuro. La tensión procede de esa coincidencia, sin que el alias pueda impedirla.
El encuentro con Tommy añade una pequeña representación dentro de la escena. Beatrix pide a Bill que la llame Arlene y lo presenta como su padre. Bill acepta momentáneamente ese papel, de modo que ambos colaboran en sostener una explicación falsa ante el prometido. La cortesía del intercambio depende de una información que Tommy no comparte.
La situación permite percibir cómo se mantiene una identidad en una conversación. El nombre necesita concordar con la relación familiar que se declara y con lo que el interlocutor ya cree saber. Una pregunta corriente puede obligar a improvisar una nueva respuesta. Beatrix no está simplemente usando otra palabra para nombrarse: procura que varias personas entiendan del mismo modo quién es y de dónde viene.
Bill dispone de una ventaja en ese juego. Puede continuar la representación o romperla, mientras Tommy recibe su presencia como una visita familiar inesperada. El alias sigue pronunciándose con normalidad justo cuando la capacidad de Beatrix para controlar la situación empieza a reducirse.
