El homenaje al wuxia en Kill Bill se cruza con una tradición más concreta durante el episodio de Pai Mei: el cine de kung-fu centrado en el aprendizaje. La diferencia ayuda a reconocer qué toma Tarantino de sus referentes. El maestro retirado, la prueba de admisión y la transformación de una combatiente mediante ejercicios forman un relato con reglas propias dentro de la venganza de Beatrix.
Shaw Brothers es una productora asociada a muchas películas de artes marciales, con argumentos, directores y tonos distintos. Su nombre permite situar un catálogo; para identificar las referencias del capítulo hay que atender también a los personajes, los actores y la manera de presentar el esfuerzo.
La presencia de Gordon Liu, el antecedente de Lo Lieh como Pai Mei y la textura de la fotografía establecen conexiones diferentes. Unas pasan por el reparto y la caracterización; otras afectan a cómo se ve una demostración de habilidad. La combinación convierte el recuerdo de Beatrix en un episodio reconocible del cine de aprendizaje marcial.
Wuxia, kung-fu y el espacio del aprendizaje
En su introducción al ciclo A Century of Chinese Cinema del BFI, Noah Cowan distingue el wuxia, vinculado a la aventura de espadachines y la tradición caballeresca, del desarrollo del cine de kung-fu centrado en el combate sin armas. Son tendencias que permiten reconocer prioridades narrativas y visuales, con zonas de contacto entre ellas.
El capítulo de Pai Mei permite aplicar esa distinción atendiendo a lo que se espera de la acción. El interés recae en adquirir una capacidad, aceptar una corrección y afrontar una nueva prueba. La superioridad del maestro se presenta primero como algo que Beatrix puede experimentar, pero todavía no reproducir. Esa distancia organiza la escena con más fuerza que un conflicto entre bandos o una misión que haya que cumplir fuera del recinto.
Cuando Pai Mei se sostiene sobre la espada de Beatrix, la demostración rebasa un criterio realista. El episodio puede centrarse en el entrenamiento y conservar, a la vez, una capacidad física fantástica. El aprendizaje ofrece la estructura para mostrarla.
El espacio apartado concentra las relaciones. Beatrix entra en un lugar cuyas normas desconoce y donde su experiencia anterior necesita someterse a examen. El patio ofrece un ámbito de demostración; los momentos de convivencia prolongan la enseñanza. El escenario permite pasar de la exhibición de destreza a sus efectos sobre la alumna sin introducir continuamente nuevos adversarios. La vida cotidiana y el combate quedan próximos.
Dentro del tributo de Tarantino al cine de artes marciales asiático, este episodio adopta un ritmo de interrupciones, intentos y observación. Las pausas conceden importancia a lo que el personaje todavía no consigue hacer. El progreso necesita tiempo de pantalla y una situación que permita comparar resultados, incluso cuando el montaje abrevia el periodo de formación.
Lo Lieh, Gordon Liu y dos antecedentes distintos
La ficha de Executioners from Shaolin del UCLA Film & Television Archive identifica a Lau Kar-leung como director de la película de 1977 y a Lo Lieh como Pai Mei. Allí el maestro de cejas blancas ocupa el lugar del enemigo. Este antecedente permite reconocer que Tarantino recupera una figura cinematográfica anterior, con una apariencia y una autoridad amenazante ya asociadas al cine de kung-fu.
Clan of the White Lotus, estrenada en 1980, ofrece otra combinación. Lo Lieh la dirige e interpreta a White Lotus, el antagonista principal; Gordon Liu encarna a Hung Wei Ting. El catálogo de Celestial Pictures y la reseña de Will Kouf publicada por Shaw Brothers Universe permiten distinguir esos papeles. White Lotus y Pai Mei no deben convertirse en un único personaje por compartir actor y una caracterización próxima.
En Kill Bill: Vol. 2, Gordon Liu pasa a interpretar al maestro que impone la prueba. Para quien conozca aquellas películas, su presencia cambia el lugar desde el que se observa el aprendizaje: un intérprete asociado al héroe que tiene que mejorar encarna ahora a quien parece dominar todas las respuestas. Es una relación entre papeles que puede apreciarse en pantalla, sin atribuirle al actor la personalidad de ninguno de ellos.
También cambia el uso de la autoridad del anciano. En el encuentro con Pai Mei, Beatrix necesita permanecer cerca de alguien cuya superioridad acaba de sufrir. El maestro adquiere una función que exige convivencia: puede rechazarla, exigirle más o transmitirle conocimientos. Esa continuidad convierte la desigualdad del primer enfrentamiento en el punto de partida de una relación. El recuerdo incluye una negociación prolongada sobre quién puede aprender y en qué condiciones.
La imagen del viejo cine de kung-fu
Robert Richardson explicó a John Pavlus, en American Cinematographer, que el entrenamiento empleó duplicaciones fotoquímicas para reproducir el contraste y el deterioro de antiguas copias de kung-fu.
La demostración del maestro aprovecha una diferencia de esfuerzo visible. Mientras Beatrix intenta responder, él parece disponer de tiempo para juzgarla. El intercambio admite una lectura cómica por esa desproporción, aunque la alumna viva las consecuencias como un fracaso. La escena puede resultar amenazante y burlona al mismo tiempo. El espectador observa la exhibición desde una posición distinta de la de Beatrix: aprecia el exceso teatral de Pai Mei mientras ella debe soportarlo.
La presentación del maestro participa en esa estilización. Sus cejas y su barba hacen reconocible el rostro antes de que la acción demuestre su capacidad. Los gestos prolongan la impresión de dominio: puede detenerse, observar a Beatrix y esperar su respuesta. La alternancia entre esa seguridad y la dificultad de ella hace legible la diferencia entre ambos sin depender de explicaciones extensas sobre sus conocimientos.
El entrenamiento de Beatrix con Pai Mei reúne, por tanto, recursos que trabajan a escalas distintas: el aspecto del personaje, la presentación del espacio y la duración concedida al aprendizaje. La semejanza con sus referentes admite cambios de función. Beatrix sigue siendo la protagonista de una historia de venganza, pero durante este episodio su tarea inmediata consiste en aprender. La película le concede el lugar de discípula después de haber mostrado lo que es capaz de hacer como adversaria.
Los antecedentes también permiten observar quién transmite el conocimiento. En las notas de UCLA sobre Executioners from Shaolin, Cheng-Sim Lim destaca que el hijo combina las enseñanzas del padre, asociadas al tigre, y las de la madre, vinculadas a la grulla. La formación depende de reunir aportaciones familiares distintas.
Will Kouf subraya una intervención comparable en Clan of the White Lotus: Mei Ha, interpretada por Kara Hui, ayuda al héroe a modificar su manera de afrontar el problema. La presencia femenina dentro de estas historias incluye así la transmisión de un saber decisivo para el protagonista.
Esa variedad matiza la imagen de un género compuesto exclusivamente por maestros varones que entregan conocimientos a discípulos varones. La entrada de Beatrix en el papel de alumna participa en una tradición que ya ofrecía distintas posiciones a las mujeres. Comparar quién enseña, quién escucha y quién acaba utilizando lo aprendido permite apreciar las modificaciones de Kill Bill sin convertir sus referentes en una fórmula única.
