El chanbara y Lady Snowblood en Kill Bill Vol. 1

El chanbara está presente en Kill Bill Vol. 1 en la importancia de la espada, la preparación del enfrentamiento y el contraste entre la quietud y una violencia repentina. Lady Snowblood, dirigida por Toshiya Fujita en 1973 y protagonizada por Meiko Kaji, ofrece una referencia concreta para entender esa relación. Su espadachina vengadora permite reconocer afinidades con Beatrix Kiddo y con O-Ren Ishii, aunque cada personaje ocupa una posición distinta dentro de la historia.

La comparación abarca más que el decorado japonés. Afecta al modo de presentar a una mujer armada, distribuir una búsqueda de venganza y convertir el color de la sangre en parte de la composición. También existe una conexión musical: la voz de Kaji pasa de una película a otra. Tarantino reúne esos elementos en un mundo contemporáneo de asesinos profesionales, viajes internacionales y ajustes de cuentas. Examinar qué conserva y qué cambia aclara tanto la presencia del cine de espadas como la importancia particular de Lady Snowblood dentro del Vol. 1.

El chanbara y la puesta en escena de la espada

Chanbara, también escrito chambara, designa el cine japonés de combates con espada. Jasper Sharp explica para el BFI que el nombre procede del sonido del choque de las hojas. El jidaigeki es cine de época; chanbara precisa su vertiente de acción con espadas. Kill Bill traslada recursos de esa tradición a personajes que viven en el presente: llevan espadas, pero también utilizan teléfonos, aviones y automóviles.

El arma modifica la forma de ocupar un espacio. Una hoja extendida prolonga la silueta del personaje y obliga a atender a la distancia entre los cuerpos. Durante un desafío, la posición de los adversarios puede comunicar peligro antes de que alguno ataque. Tarantino aprovecha esa posibilidad para alternar la acumulación de enemigos con momentos en los que basta una pareja de figuras enfrentadas. El cambio de escala afecta al tiempo que el espectador dedica a observarlas.

Las figuras armadas de Kill Bill persiguen intereses criminales y personales. El cine japonés de samuráis admite posiciones diferentes ante el honor: Harakiri (1962), de Masaki Kobayashi, critica el orden feudal, como recuerda Sharp. Ese ejemplo permite reconocer la diversidad de la tradición. En la película de Tarantino, la destreza con la espada tampoco concede superioridad moral: también la poseen quienes participaron en el ataque de la capilla.

Esta dimensión japonesa participa en el diálogo entre el chanbara y las artes marciales chinas en el cine de Tarantino. Conviene distinguir sus aportaciones al observar una secuencia: una ambientación japonesa, una coreografía y una referencia de vestuario pueden proceder de películas diferentes. El Vol. 1 reúne esas capas sin trasladar íntegramente el contexto histórico de ninguna de ellas.

Lady Snowblood: una referencia repartida entre dos mujeres

Marc Walkow aporta un testimonio directo en Film Comment, en 2016: durante una proyección de Lady Snowblood en Sitges, se sentó detrás de Tarantino y lo escuchó explicar la trama a un acompañante con familiaridad y entusiasmo. La relación con Fujita cuenta así con un indicio de conocimiento personal, además de las semejanzas entre las películas.

La diferencia entre sus vengadoras aparece en el origen de la misión. Yuki nace en prisión y recibe una venganza que su madre quiere ejecutar después de morir. Beatrix persigue a quienes la atacaron a ella. Esa modificación cambia el peso de la decisión: una protagonista ha sido criada para cumplir un mandato; la otra retoma la acción después de sobrevivir a una traición. Ambas buscan personas concretas, pero mantienen una relación distinta con el daño que intentan reparar.

El parecido visual se desplaza hacia O-Ren. El kimono y la contención de su figura la acercan a la espadachina de Kaji, mientras Beatrix ocupa el lugar de quien avanza de adversario en adversario. Esta distribución permite leer el homenaje sin exigir una equivalencia entre personajes. La mujer que recuerda visualmente a Yuki es, en Kill Bill, uno de los objetivos de la protagonista. El reconocimiento de la referencia convive con esa inversión de funciones.

La nieve ofrece un ejemplo preciso. En los primeros minutos de Lady Snowblood, Yuki se enfrenta a unos hombres en un paisaje nevado y la sangre marca el suelo. Kill Bill recupera la asociación de espada, nieve y rojo en el jardín donde combate O-Ren. La semejanza conecta composiciones situadas en momentos distintos de las respectivas narraciones. En una presenta la capacidad de matar de la protagonista; en la otra acompaña el desenlace de una rivalidad.

La canción y la forma de contar la venganza

Howard Hampton señala en su ensayo para Criterion que Tarantino incorpora Shura no hana, conocida como The Flower of Carnage, interpretada por Meiko Kaji en Lady Snowblood. Su aparición al terminar el enfrentamiento con O-Ren introduce en Kill Bill la voz de la actriz que encarnó a Yuki. La referencia se vuelve audible, incluso cuando el espectador no identifica su procedencia.

La canción cambia también el modo de atender a la escena. Después del combate, una voz sostenida puede ocupar el tiempo que antes dominaban los movimientos de los cuerpos y los golpes. Al relacionarla con Kaji, el cierre adquiere otra asociación: la actriz del modelo japonés acompaña la despedida de un personaje que recupera parte de su presencia visual. La voz de Kaji puede escucharse como un recuerdo del modelo cinematográfico dentro de una escena con otras protagonistas.

Walkow destaca asimismo la narración episódica de Lady Snowblood y la búsqueda de Beatrix. Cada encuentro permite desarrollar un obstáculo particular y modificar la información sobre el pasado. Kill Bill acentúa ese procedimiento al mostrar el enfrentamiento con Vernita antes de explicar la etapa japonesa. El espectador reconstruye una trayectoria que ya está en marcha. Fujita intercala imágenes del manga dentro del relato. El Vol. 1 incorpora animación para el pasado de O-Ren, cambiando de registro visual cuando introduce su historia. Las dos películas admiten así variaciones en la forma de representar los episodios.

Lady Snowblood llegó al cine después del manga escrito por Kazuo Koike y dibujado por Kazuo Kamimura. Marc Walkow sitúa su publicación original entre febrero de 1972 y marzo de 1973. Norio Osada firmó la adaptación cinematográfica. Esa procedencia reúne trabajos distintos: la concepción de la vengadora, su representación gráfica y la selección de episodios para una película protagonizada por Meiko Kaji.

El reportaje de Walkow incorpora su entrevista con Osada y explica una decisión de reparto ligada a la dirección. Kaji había trabajado con Fujita y aceptó con interés la posibilidad de colaborar de nuevo con él. Osada y Fujita también se conocían, aunque todavía no habían rodado juntos. La reunión permitió a Kaji pasar de papeles contemporáneos a una vengadora de época. Osada, por su parte, venía de escribir cine de yakuzas. Fujita aportaba experiencia en películas juveniles. El resultado reúne una historia heredada del manga con profesionales que habían trabajado en otros tipos de relato criminal.