Wylie Stateman y Harry Cohen: dar forma al sonido de Tarantino

El sonido continúa construyendo la escena cuando la cámara no muestra su origen. Stateman y Cohen trabajan sobre esa relación entre lo visible y lo escuchado.

Wylie Stateman y Harry Cohen comenzaron su colaboración con Quentin Tarantino en Kill Bill. Stateman ha asumido la supervisión del montaje de sonido y Cohen funciones de diseño sonoro. Sus responsabilidades se complementan: organizar la construcción de la banda sonora y desarrollar materiales capaces de expresar una acción, un espacio o una perspectiva. La continuidad de ambos dentro del equipo no permite atribuirles automáticamente cada sonido de una película, realizado mediante numerosos oficios.

En una entrevista de 2016 con Matthew Toffolo, Stateman describió su trabajo como una coordinación creativa que acompaña el sonido desde la planificación hasta la entrega. Esa perspectiva ayuda a comprender que la banda sonora necesita una organización del conjunto. Una voz cercana, una canción y un ambiente lejano pueden coexistir, pero la escena cambia según cuál de ellos reclame nuestra atención en un momento determinado.

Supervisar, diseñar y mezclar son responsabilidades diferentes

La supervisión necesita mantener una visión del conjunto: qué elementos hacen falta, cómo se relacionan y qué decisiones deben coordinarse con otros departamentos. El diseño sonoro puede concentrarse en crear una identidad particular para una acción o en transformar materiales para que funcionen dentro de la película. La mezcla final organiza niveles, posiciones y relaciones entre elementos. Estas tareas dialogan, pero sus créditos no son sinónimos.

Tampoco equivalen a la grabación de sonido directo. Las voces registradas durante el rodaje pertenecen a otra fase y a otros profesionales, aunque después requieran edición y tratamiento. Confundir todos los oficios bajo la etiqueta «sonido» vuelve invisible la cadena de decisiones que permite escuchar con claridad una conversación mientras permanecen activos el ambiente, la música y las acciones que la rodean.

En Kill Bill, esa cadena puede producir registros muy distintos. Un golpe puede sentirse seco y cercano; otro puede pertenecer a una estilización exagerada del combate. Los pasos pueden avisar de una presencia o quedar absorbidos por la música. La elección no responde siempre al volumen que tendría el objeto en la realidad. Responde también a la información y a la energía que la escena necesita transmitir.

La experiencia del espectador depende de contrastes. Si todo reclama atención con la misma intensidad, resulta difícil reconocer qué cambia. Un instante relativamente silencioso puede preparar una irrupción; un ambiente continuo puede hacer perceptible su desaparición. Stateman y Cohen trabajan dentro de un cine que utiliza esas diferencias para pasar de la conversación a la amenaza sin que una explicación verbal anuncie cada transición.

Malditos bastardos: el sonido de una película dentro de otra

El orgullo de la nación, la película propagandística proyectada dentro de Malditos bastardos, necesita distinguirse del mundo que la contiene. Su identidad sonora contribuye a que reconozcamos una representación fabricada para entusiasmar al público nazi. Las acciones bélicas que muestra tienen espectadores dentro de la ficción, mientras nosotros observamos también las condiciones de su exhibición. Esa diferencia de posición modifica lo que significan los mismos disparos para quienes los escuchan.

La diferencia entre la proyección y la sala también organiza la atención. El espectador escucha una representación bélica mientras conoce peligros que los asistentes ignoran. El sonido de la película interior puede ocupar el espacio y contribuir a que ciertas acciones pasen inadvertidas dentro de la ficción. Así, la banda sonora conecta dos niveles narrativos que la imagen alterna, manteniendo la sensación de que ambos ocurren en un mismo edificio.

Ese trabajo requiere algo más que añadir una distorsión reconocible. La textura debe ser compatible con el lugar desde el que escuchamos y con lo que está ocurriendo alrededor. Una voz emitida por altavoces no tiene la misma presencia que una persona situada cerca. La escena puede aprovechar esa diferencia para desplazar nuestra atención entre representación, público y amenaza. La materialidad sonora ayuda a comprender qué pertenece a cada nivel.

El trabajo de diseño de sonido de Wylie Stateman permite examinar otros ejemplos concretos. En un perfil profesional importa reconocer que estos efectos surgen de decisiones coordinadas y de una conversación con el montaje. La banda sonora puede aportar una continuidad que une planos separados o introducir una ruptura que transforma nuestra percepción del espacio sin necesidad de cambiar de escenario.

Hollywood y una ciudad que se escucha en capas

Érase una vez en Hollywood combina tráfico, radio, conversaciones y producciones televisivas. La ciudad no termina en los límites del encuadre: motores y emisiones sugieren una actividad que continúa fuera de él. Al mismo tiempo, una radio puede acompañar a un personaje durante un trayecto y darle unidad emocional. El sonido vuelve habitable un recorrido que visualmente atraviesa espacios distintos.

Las entrevistas profesionales sobre la película distinguen también el trabajo de Stateman del de los mezcladores Mike Minkler y Christian Minkler. Esa precisión ayuda a reconocer cómo se construyen las relaciones finales entre los materiales. El oyente recibe una experiencia integrada, aunque detrás existan aportaciones diferentes. El análisis de ambientes, foley y paisajes sonoros desarrolla esas funciones sin reducirlas a un único nombre.

La colaboración entre Stateman y Cohen permite que una película cambie de densidad sonora sin perder claridad. Una habitación puede sentirse ocupada, una calle continuar más allá de la cámara y una emisión televisiva pertenecer a otra época. Su trabajo no consiste simplemente en hacer más ruidosa la violencia: organiza qué escuchamos, desde dónde parece llegar y cuánto espacio mental deja para lo que todavía no podemos ver.

Más información: equipo técnico de Tarantino.