Elle Driver, interpretada por Daryl Hannah, pertenece al escuadrón de asesinos de Bill bajo el nombre de California Mountain Snake. Su primera intervención extensa en Kill Bill la presenta dispuesta a matar a Beatrix mientras permanece en coma. La orden telefónica de Bill detiene la misión y deja expuestas dos relaciones: la autoridad que él ejerce sobre Elle y el odio que ella siente hacia la mujer hospitalizada.
El segundo volumen amplía esa hostilidad mediante sus encuentros con Budd y Beatrix. Elle puede hablar de admiración profesional y, poco después, recurrir a una traición. También arrastra una historia con Pai Mei que explica la pérdida de su primer ojo y añade un motivo de enfrentamiento entre las dos antiguas compañeras.
El parche, la seguridad al caminar y el modo de dirigirse a sus interlocutores hacen reconocible al personaje antes del combate. A través de esas decisiones, Hannah interpreta a una mujer que quiere imponer su criterio y medir su lugar frente a Beatrix. Su derrota física pone fin al encuentro, pero la película deja sin confirmar qué ocurre con ella después.
La hostilidad de Elle tiene destinatarios concretos. Bill puede frenarla, Budd puede frustrar sus expectativas y Beatrix ocupa un lugar que ella disputa constantemente. Cada relación modifica su manera de actuar. La continuidad del personaje está en su necesidad de conservar una posición de superioridad, tanto cuando obedece como cuando decide engañar.
La autoridad de Bill y la rivalidad con Beatrix
En el hospital, Elle se acerca a una adversaria indefensa y prepara su muerte. La llamada interrumpe una acción que parecía estar bajo su control. Bill le ordena retirarse y justifica el cambio mediante su propia idea de lo que sería indigno hacerle a Beatrix. Elle protesta, pero termina aceptando la instrucción. El límite efectivo procede de quien dirige la misión.
La escena permite reconocer una obediencia atravesada por el resentimiento. Elle debe respetar una consideración que Bill reserva para la mujer que ella detesta. Su desacuerdo no desaparece al guardar el instrumental: queda aplazado. La deferencia hacia el jefe y amante exige contener una voluntad personal que la actuación deja perceptible en la conversación.
Beatrix también es una medida de excelencia profesional. Elle sabe que se trata de una adversaria formidable y, por eso, conocer las circunstancias de su aparente derrota le importa tanto como saber que está muerta. La noticia de que Budd ha podido acabar con ella provoca una reacción más compleja que la satisfacción. El lugar que atribuye a Beatrix Kiddo incluye una rivalidad personal y el reconocimiento de su capacidad.
Daryl Hannah explicaba en la entrevista de Buena Vista International publicada por Phase9 en 2004 que el segundo volumen permitía entender mejor las relaciones de Elle con Bill, Budd y la Novia. La actriz describía una hostilidad que alcanzaba incluso a las personas a las que el personaje estaba unido. Esa observación encaja con una figura cuyos vínculos dejan muy poco espacio para la confianza.
Budd y Pai Mei: vínculos que terminan en traición
La negociación con Budd reúne intereses distintos. Él quiere obtener dinero por la espada arrebatada a Beatrix; Elle desea apropiarse del arma y escuchar lo ocurrido con su rival. La transacción ofrece a cada uno una razón para aceptar el encuentro. La pertenencia al mismo antiguo grupo facilita el contacto, pero no garantiza que ambos respeten el acuerdo.
Elle mata a Budd mediante una trampa en el pago. Su posterior relato sobre el animal prolonga una situación que ella ya domina y le permite convertir la muerte del otro en una exhibición de control. La trampa de la mamba negra en la maleta aprovecha precisamente la confianza necesaria para realizar el intercambio. Elle obtiene lo que desea mientras destruye el acuerdo que había dado a Budd una razón para recibirla.
La relación con Pai Mei contiene otra ruptura. Elle cuenta que el maestro le arrancó un ojo después de un insulto y que ella lo mató envenenando su comida. La película introduce recuerdos visuales dentro de ese relato. Su manera de comunicarlo a Beatrix incorpora una provocación: sabe que está hablando del hombre que también enseñó a su adversaria.
La enseñanza compartida vincula a las dos mujeres, aunque sus relaciones con Pai Mei acabaran de forma distinta. Cuando Elle revela lo ocurrido, incorpora una pérdida nueva a la pelea. Beatrix recibe la noticia de la muerte de su maestro mientras tiene delante a quien se atribuye el asesinato. La rivalidad acumula así una deuda que va más allá de Bill.
El parche, el enfrentamiento y el límite del desenlace
Elle llega a cada encuentro con una apariencia que permite identificarla rápidamente. El ojo cubierto forma parte de esa continuidad visual, también cuando cambia de ropa para entrar en el hospital. La historia de la lesión se conoce después de haber visto repetidamente su resultado. El diseño del parche de Elle Driver reúne ese detalle del personaje con las decisiones de vestuario.
Su entrada en el hospital incorpora también el silbido de Twisted Nerve. La melodía acompaña el avance por el pasillo con una ligereza inquietante: Elle dispone de tiempo para acercarse y parece disfrutar de esa espera. El sonido añade despreocupación a una visita cuyo propósito es matar.
En la caravana, la seguridad que intenta imponer debe enfrentarse a la presencia física de Beatrix. El espacio dificulta mantener la distancia y sostener una pose de dominio. La disputa obliga a ambas a reaccionar continuamente a la proximidad de la otra; la agresividad verbal pasa a formar parte de una confrontación que también alcanza el cuerpo.
El momento en que Beatrix le arranca el ojo que conserva repite la lesión causada por Pai Mei y deja a Elle incapacitada para continuar del mismo modo. La última imagen del encuentro la mantiene viva, gritando dentro de la caravana. La ausencia de una muerte mostrada es el dato que delimita el destino de Elle al final de Kill Bill: cualquier continuación posterior necesita distinguirse de lo que las películas establecen.
Hannah aportó una observación concreta sobre la construcción física de Elle en su entrevista de 2004: la postura del personaje era más agresiva y arrogante que la suya, y adoptar su forma de moverse le producía una sensación de confianza. El trabajo interpretativo comienza así antes de una amenaza o un golpe. La manera de ocupar el espacio ya establece cómo espera ser tratada.
Ese recurso resulta especialmente útil en los momentos de espera. Elle puede estar escuchando por teléfono o atendiendo una explicación y seguir comunicando impaciencia. La acción queda suspendida mientras el cuerpo conserva la disposición para imponerla. Cuando tiene que aceptar una orden, esa energía contenida hace visible el esfuerzo de obedecer.
La voz añade otra posibilidad: explicar algo con detenimiento obliga al interlocutor a seguir el ritmo que ella marca. Postura y habla se apoyan mutuamente para dar presencia al personaje. En una película poblada de combatientes expertos, esos comportamientos cotidianos ayudan a distinguir su amenaza de la de los demás.
